La disponibilidad de agua de riego en los embalses palmeros es de solo el 33%

EUGENIA PAIZ |  Santa Cruz de La Palma

El volumen de agua de  riego en los embalses de la Isla es de solo el 33%, porcentaje con el que se sigue atendiendo la demanda de los agricultores para atender la superficie cultivada de la Isla.

Esta escasa acumulación de agua, que es motivo de cierta preocupación para algunos sectores productivos agrarios, no causan alarma en el Consejo Insular de Aguas, que confía en que las lluvias de este invierno puedan llenar los embalses y llenarse con el agua de escorrentía, lo que permite, recuerda el máximo responsable de ese órgano, José Luis Perestelo, “abaratar el precio final del agua que pagan los agricultores”.

Preocupa especialmente la situación de La Laguna de Barlovento, la de mayor capacidad dentro del sistema de los embalses palmeros, con algo más de un millón de metros cúbicos, pero que actualmente solo está llena en un 29%, lo que sumado a la escasez de agua del resto de infraestructuras hidraúlicas hace pensar a los más pesimistas en la debilidad del sistema público de riego.

Imagen de archivo del embalse de Los Glaguitos, en fechas en los que estaba al 90% de su capacidad. | DA
Imagen de archivo del embalse de Los Galguitos, en fechas en los que estaba al 90% de su capacidad. | DA

El presidente de ese órgano público y vicepresidente del Cabildo, José Luis Perestelo, asegura que “no hay problemas de riego ni de suministro de agua para los hogares” y recuerda que “estamos en el mes de octubre y esta situación, a estas alturas del año y después de terminar el verano, es la normal, la que se ha dado otros años”.

La confianza en un invierno lluvioso calma los ánimos de la administración, mientras que los ganaderos y agricultores que aplican el conocido como “método de las cabañuelas”, consistente en la observación local del tiempo meteorológico durante los primeros 24 días de agosto, aseguran que tendremos “un invierno con escasas precipitaciones”.

Carlos Soler Liceras, profesor de Obras Hidráulicas de la Escuela Técnica de Ingenieros de Obras Públicas de la Universidad de La Laguna y autor del avance del Plan Hidrológico Insular de La Palma, explica en uno de sus trabajos, que “las 170 galerías, los 69 pozos, los doce tomaderos, los canales que transportan el agua entre vertientes, los más de mil depósitos y las diez grandes balsas construidas, han logrado que el palmero haya multiplicado por cinco la producción de agua”.

Pese a que la Isla Bonita ha conseguido una importante rentabilidad en materia hidráulica, la circunstancia de un invierno seco podría tener consecuencias negativas para las ya debilitadas economías del sector primario insular, tanto la agricultura como la ganadería, esta última por la falta de forraje para los animales. Los agricultores palmeros no son ajenos al temor que sobre el tiempo está provocando el cambio climático, algo que ya han advertido algunos de los integrantes de la Mesa Insular del Agua, constituida años atrás por la sucesión de varios inviernos secos.

En el balance hidráulico insular realizado por el profesor Soler en el marco del referido estudio, se afirma que “la cantidad de agua de lluvia que cae sobre la Isla es de 515 hectómetros cúbicos al año, de los que 265 se infiltran para renovar las aguas subterráneas y 15 discurren por los barrancos camino del mar”, una premisa que no se ha venido cumpliendo en los últimos inviernos y que modifica las expectativas de cara a los próximos meses.