Repitiendo y vuelven a suspender – Por Juan Ramón Rodríguez Marín

Si partimos de la ecuación que establece que, el buen funcionamiento de las instituciones públicas resulta determinante para la sostenibilidad del desarrollo y del progreso de los pueblos, al despejar las incógnitas mediante la observación de parámetros estadísticos objetivos de ámbito local, que indican que la sociedad experimenta un retroceso en las variables que se analizan, nos obliga a invertir los términos de esa ecuación y llegamos a la conclusión de que esa institución, no funciona o funciona mal.

Para lograr ese objetivo de buen gobierno, la gestión de los recursos públicos no puede tener como prioridad destinar el esfuerzo de los contribuyentes a saldar anticipadamente y sin obligación a ello, obligaciones financieras, dejando entrever que el objetivo que se persigue, no es otro que el pavoneo mediático de los gobernantes. Todo lo contrario, esos recursos se han de convertir en la piedra angular para incentivar la iniciativa privada y la redistribución de los beneficios para compensar los desequilibrios, buscando la cohesión social. La legitimidad democrática alcanzada por un gobierno, no puede justificar su fracaso en la lucha contra la pobreza o el estancamiento de la economía local, amparados por la voluntad de los gobernantes que toman ese tipo de decisiones insolidarias, por no decir indolentes.

Otra premisa que los ciudadanos tienen meridianamente claro es que un proceso electoral es un referéndum sobre futuro, por tal motivo durante las campañas, no parece lógico que los argumentarios de los partidos versen sobre hechos pasados. Pero al Partido Popular en Los Llanos de Aridane, asumir la responsabilidad de gobernar, le otorga a los regidores locales patente de corso para cambiar la actitud, puede ser que se sientan incapaces para alcanzar la altura de los compromisos que adquirieron y pretendan tapar sus limitaciones, para ello conducen hacia delante mirando hacia detrás, lo cual inevitablemente ocasiona golpes monumentales que afectan a la ciudadanía, negándole a los ciudadanos el futuro que merecen.

Una tercera pista que nos marca la senda de un mal gobierno, es el desfase entre la imparcialidad con la que deberían funcionar los agentes institucionales y cómo funcionan realmente. Lo óptimo sería desterrar el sectarismo, también el favoritismo. Lamentablemente los hechos que vivimos o de los que tenemos conocimiento en Los Llanos de Aridane, nos intentan trasladar a pasados remotos, donde vemos que los valores o principios institucionales recogidos en las reglas de relación que entre todos nos hemos dado, quien tiene que aplicarlas no las respeta, muy poco en la letra y menos en el espíritu, estableciendo doble rasero a la hora de atender a las pretensiones de la ciudadanía, persiguiendo a unos y dando manga ancha a otros, el ejemplo lo vemos a la hora de otorgar licencias de obra o de apertura de establecimientos.

Ha transcurrido un año desde que se constituyeran las corporaciones locales y en lo que se refiere a Los Llanos de Aridane, los datos estadísticos, revelan que el uno de enero del presente año 2683 personas han emigrado otros países, 800 más que en la misma fecha del año 2011, también nos dicen que hemos perdido casi un millar de habitantes en el mismo periodo y que la parálisis económica local provoca que las tendencias señalan que continúa la destrucción de empleo.

Por último se aprecia que la lucidez el gobierno local, la utiliza en su totalidad para armar guerras en un campo de batalla equivocado, contra un enemigo que no está por la labor de enfrascarse en luchas estériles y que por el contrario utiliza sus armas en hacer propuestas que den respuesta a lo que realmente preocupa a la ciudadanía, como es: la parálisis del plan general, la remodelación de la zona azul, el destino del remanente municipal, la lucha contra la pobreza, la solución al fraude de las listas de reserva y tantos desaguisados más en los que se han metido sólo en un año

Por todo lo expuesto y por mucho que lo miras, el Gobierno del Partido Popular en Los Llanos de Aridane, no pasa del suspenso.

Juan Ramón Rodríguez Marín. Exalcalde de Los Llanos de Aridane