La Isla dice adiós a un ser irrepetible

entierro de Luis Cobiella
Los nietos portaron el féretro de Luis Cobiella. | DA

DAVID SANZ | Santa Cruz de La Palma

La música y la palabra protagonizaron el último adiós de La Palma a uno de sus hijos más queridos, Luis Cobiella. La música la puso la Banda de Santa Cruz de La Palma, que interpretó la marcha procesional Amor eterno, a la entrada del féretro en la iglesia de San Francisco, y lo despidió a su salida con los acordes que compuso Luis Cobiella para la primera parte de la Danza de los Enanos de la Bajada de 2010, Del Mester de Juglaría.

La palabra corrió a cargo de su íntimo amigo y genio en el arte de la oratoria, el periodista Luis Ortega , que fue precisamente quien puso letra a este tema de la Danza de los Enanos. Al término del oficio religioso, profundizó en la figura de Luis Cobiella, en recuerdos íntimos de una amistad curtida en los años, refiriéndose sobre todo al momento en que estrenaron el poema sinfónico San Borondón, hace unos años en el Teatro Guimerá, como un signo de esperanza frente a un mundo que se volvía cada vez más inhóspito.

El periodista, curtido en mil batallas ante un micrófono, se le quebró la voz en varios momentos de su intervención, en especial cuando recordaba cómo Cobiella le comentaba a su hijo Luis que “era como San Borondón, ahora estoy, luego no estoy (…) pero cuando quieras, donde quieras yo estaré siempre”.

Esa es la sensación que existía entre los familiares y amigos que acudieron a su sepelio al mediodía de ayer y que nadie como su esposa, Concha Capote, podía sentir con tanta intensidad: “tengo la sensación de que Luis está aquí, que no se ha marchado”, nos confesaba en la madrugada del velatorio.

En la despedida de Luis Cobiella se dieron cita, entre otras autoridades, el presidente del Parlamento de Canarias, Antonio Castro Cordobez; el Diputado del Común, Jerónimo Saavedra; la presidenta del Cabildo de La Palma, Guadalupe González Taño, y el alcalde de la capital palmera, Sergio Matos.

IRREPETIBLE

El presidente del Parlamento destacó que la muerte de Luis Cobiella es “una pérdida irreparable”, al tratarse de una persona “irrepetible y con una trayectoria inigualable”. Castro Cordobez destacó el carácter polifacético de Cobiella, subrayando también su papel en la política, “donde dejó un legado ejemplar, que hoy habría que tener en cuenta”. “Podría haberlos incluso mejores, pero iguales que él no creo que haya personas”, apuntó.

Sobre su papel como primer Diputado del Común en Canarias, indicó que “marcó la pauta de esta institución, porque en ese momento era totalmente desconocida”. En este sentido, recordó sus  intervenciones en el Parlamento, “donde venía a hablar en nombre de Juan Canario, es decir, del pueblo, cuya voz muchas veces es difícil que llegue a las instituciones”.

Luis Cobiella fue despedido en la plaza de San Francisco con un sonoro y prolongado aplauso por los asistentes, que la familia replicó con un “gracias a todos”, sincero y emocionado por todas las muestras de afecto y cariño recibidos en esta jornada tan dolorosa para quienes tenían en Luis Cobiella un amigo. Sus restos fueron incinerados y recuerdan aquel soneto de Quevedo, “serán cenizas, mas tendrán sentido; polvo serán, mas polvo enamorado”, que seguro que Concha reza en silencio.